Viajar a Tokio es como meterse en otro planeta con su propio idioma, cultura, normas y, sobre todo, etiquetas de comportamiento. Y ojo, que no hablamos de etiquetas adhesivas, sino de esa especie de «manual invisible» que, si no sigues, puedes parecer un elefante en una cristalería. Por eso, si vas a pisar suelo tokiota, más te vale no cagarla. Aquí te cuento los 5 errores de etiqueta que no debes cometer en Japón, especialmente en Tokio.
1. ¡No des propinas! No, en serio, ni se te ocurra
ÍNDICE DE CONTENIDOS
- 1 1. ¡No des propinas! No, en serio, ni se te ocurra
- 2 2. Respetar los silencios, que aquí no todo va a ser hablar por los codos
- 3 3. No entres a casa con zapatos, que esto no es tu salón
- 4 4. No toques, no abraces, no des palmadas: espacio personal, querido
- 5 5. No claves los palillos en el arroz y por el amor de Dios, no uses los tuyos para pasar comida
Este es uno de los fallos más comunes que cometemos los europeos cuando llegamos a Tokio: dejar propina como gesto de agradecimiento. Pues resulta que allí eso puede incluso molestar. Lo perciben como una especie de insulto disfrazado de amabilidad. Imagina lo contrario a lo que pensabas. En Japón, y sobre todo en ciudades grandes como Tokio, hacer tu trabajo bien ya es lo esperado, así que nada de premiar al camarero con monedas. Él pensará que le estás tratando con condescendencia. Si alguien te atiende bien, agradece con una leve inclinación de cabeza. Punto.
2. Respetar los silencios, que aquí no todo va a ser hablar por los codos
Los japoneses valoran el silencio como si fuera oro. Un vagón de metro en Tokio parece más una biblioteca zen que un transporte público. Si te pones a hablar por el móvil allí dentro, la mirada que te van a lanzar va a atravesarte el alma. Lo mismo en restaurantes, ascensores o incluso en la calle. Menos decibelios, más respeto. Los tokiotas no son antisociales, simplemente han aprendido a dejar respirar al entorno. A ver si tomamos nota.
3. No entres a casa con zapatos, que esto no es tu salón
Uno de los errores culturales más garrafales en Tokio es entrar a una casa (o incluso a algunos restaurantes y ryokan) con los zapatos puestos. Es una falta de respeto como una catedral. Incluso en algunas escuelas y oficinas se cambian de calzado al entrar. Si ves una fila de zapatillas o un pequeño descansillo en la entrada, ya sabes lo que toca: quítatelos. En muchos casos te ofrecerán unas zapatillas para interiores. Y sí, hay zapatillas hasta para entrar al baño. Así de fino es el asunto.
4. No toques, no abraces, no des palmadas: espacio personal, querido
En Japón, y muy especialmente en Tokio, el espacio personal es sagrado. Nada de toquetear por afecto, ni abrazos espontáneos, ni palmadas en la espalda como si estuviéramos en una tasca. Tú mantén tu burbuja y ellos mantendrán la suya. Incluso dar la mano no es común. Ellos prefieren una leve inclinación del cuerpo. Así que abstente de efusividades, aunque estés contento como unas castañuelas.
5. No claves los palillos en el arroz y por el amor de Dios, no uses los tuyos para pasar comida
Aquí entramos en tema sagrado. Los palillos tienen su liturgia. Clavarlos en el arroz verticalmente se asocia a rituales funerarios. Y pasar comida de palillo a palillo es otro gesto ligado a la ceremonia japonesa del funeral. ¿En resumen? Evítalo como evitas pisar una baldosa floja con lluvia. Usa los extremos opuestos para compartir comida o, mejor aún, pide platos individuales. Y si estás en duda, observa cómo lo hacen los demás. No te pongas creativo, porque esto no va de improvisar.
Tokio no es solo rascacielos, sushi y templos con neón. Es un sitio donde todo tiene su por qué, su cuándo y su cómo. Y claro, si viajas hasta ahí, es de sentido común no ir haciendo el ostra. Familiarízate con su cultura, sus códigos y su estilo. Merece la pena. Si quieres saber más sobre las costumbres japonesas directamente de la fuente, puedes consultar esta guía oficial de Japón.
Ah, y si estás por aquí y estás planeando tu próximo viaje a Tokio, pasa a vernos por la agencia. Te damos cuatro claves prácticas para moverte allí sin parecer que acabas de aterrizar de Marte. Te ayudamos a preparar el viaje sin que te tengas que comer mil tutoriales. Porque si vas a ir hasta Japón, que no sea para hacer el ridículo, ¿verdad?