Si tu plan es subir al Cristo Redentor y piensas en esas colas que serpentean como si regalaran jamones, este artículo te va a gustar. Porque no solo te contaré cómo subir sin aguantar dos horas bajo el sol (ni bajo la lluvia, que también llueve), sino que también te llevarás unos cuantos trucos bajo la manga para que parezcas de allí, aunque lleves chanclas con calcetines. Bienvenido a Río de Janeiro, donde el Cristo te espera con los brazos abiertos, pero las multitudes a veces no lo ponen fácil.
El Cristo Redentor: un icono con mucha cola
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Subir al Cristo Redentor no es como ir a por el pan. No. Aquí hay que tener estrategia. Porque sí, es el símbolo de Río de Janeiro, y sí, es espectacular, pero también se llena de turistas más rápido que la verbena del pueblo. Y no estamos hablando de un parque de atracciones, es uno de los monumentos más visitados del mundo. Así que si no te organizas, prepárate para esperas kilométricas.
La opción clásica es subir en el tren del Corcovado, que es bonito como él solo, pero también es el más saturado. Puedes comprar tu entrada online -y deberías- en la web oficial del tren. Así, al menos, ya no harás la cola para conseguir ticket.
Otra opción que puede salvarte el día es subir en furgoneta oficial. Hay puntos de salida desde Copacabana, Largo do Machado y Paineiras. También puedes reservar con antelación en su sitio web, que es la mejor opción si no quieres sorpresas. Sube, disfruta y listo. Lo bueno de estas furgonetas es que incluyen el acceso al parque nacional y al Cristo, y te dejan allí en la puerta, sin rodeos.
Evita las colas como un local (sin disfrazarte de uno)
La clave está en ir temprano o muy tarde. Ni se te ocurra aparecer a las 11h, junto al grueso de turistas que vienen sin haber mirado el reloj. Si puedes, pasa a recoger las entradas antes de las 9h. Otra buena franja es después de las 16h, cuando el sol comienza a bajar y las excursiones organizadas ya se han ido a beber caipiriñas a Ipanema.
Y si lo tuyo es sudar un poco (o mucho), puedes subir caminando. Eso sí, prepárate para una caminata de cerca de dos horas desde el Parque Lage. Es bonito, selvático, y si vas temprano, te cruzas con monos y casi nadie más. No es para todos los públicos, pero si te van las rutas, es una pasada.
¿Otra vía? Reservar con una agencia local privada. No es lo más barato, pero te lo dan mascado. Te llevan, te suben y te bajan, sin colas, sin esperar y con explicaciones. Algunas hasta te dan agua… así que oye, si vas justo de tiempo, ni te lo pienses.
Consejos extra para que la visita sea redonda
Primero: mira el tiempo. En serio, no subas si hay niebla, porque verás al Cristo, pero él no te verá a ti. Y eso apaga un poco la magia. El tiempo cambia rápido en Río de Janeiro, pero si ves nubes bajas desde por la mañana, retrasa el plan. Usa algún radar tipo AccuWeather o el propio Google. Otra cosa: lleva algo de abrigo. Allí arriba corre el viento y muchos acaban tiritando mientras hacen el postureo con los brazos abiertos.
Por último, lleva batería en el móvil. Porque una vez allí, vas a querer hacer fotos, vídeos y quizás una videollamada a tu madre para decirle “mira dónde estoy”. Y si no quieres soltar datos como quien reparte caramelos, descarga los mapas antes o usa Google Maps offline.
Y por cierto, aquí tienes un vídeo que es mejor que cualquier guía aburrida:
¿Vas a venir a Río? Pues hazlo sin perder medio día en una cola
Subir al Cristo Redentor sin colas no es cuestión de suerte, es cuestión de estrategia. Compra tus tickets online, planea la hora, estudia las rutas y elige lo que te venga mejor: tren, furgoneta, agencia o zapato. Pero no vayas a lo loco, porque luego vienen los lamentos.
Y si quieres más trucos para moverte por Río de Janeiro como si lo conocieras desde niño, atento, porque pronto llega más contenido con chicha. De ese que te ahorra billetes y te suma experiencias.
¿Estás planificando tu viaje? Pues no lo dejes para mañana. Mira bien las opciones, reserva con antelación y empieza a recorrer una ciudad que no se olvida fácilmente. Y si ya estás por aquí y necesitas una visita guiada sin líos, escríbenos. Estamos a tiro de WhatsApp y a pie del pan de azúcar.